Situación de la literatura infantil y juvenil en España
en los años noventa.
En los años 80, se produce
un boom en la literatura infantil española, se editaron más de 35.000 libros de
literatura infantil. Pero a partir de los 90, este auge se fue frenando
lentamente. Según los expertos esto se deben a factores como la crisis
económica, el descenso de la natalidad o porque el sector necesitaba un
reajuste, ya que aun se publicaba demasiado.
Además, algunos editores y
lectores señalaron que se había producido un estancamiento en la creatividad y
en la originalidad, así como el mimetismo entre colecciones y autores que cada
vez era más marcado. Por tanto, disminuye la calidad en la oferta.
Se produjo también un
reajuste en el número de editoriales dedicadas al libro infantil, manteniéndose
en el mercado las que se apoyaban en los libros escolares, asegurándose con
pocos títulos y bajas tiradas, ya que no tenían competencia.
El álbum ilustrado cayó
definitivamente en los noventa, lo que provocó a su vez cierta crisis entre los
ilustradores, que tenían que salir de España para realizar libros de gran
tamaño.
La influencia de la TV y el
marketing se hizo más fuerte en esta década. Aparecen una gran cantidad de
productos que o bien acompañan al libro, o el libro aparece entre otros muchos
productos: juguetes, videos, cassettes, que conforman un producto único: el
pack. Toda esta cultura técnico-científica dio lugar a la aparición del libro
documental, generalmente procedente de traducciones inglesas.
Otra cosa muy importante, es
la aparición de libros dirigidos a primeros lectores, niños de 0 a 3 años.
Además, se consolida la literatura juvenil dirigida a un público entre 13 y 17
años, lo que supuso un fenómeno editorial. Esto se debe al comienzo de la
preocupación por la adolescencia como una etapa con peculiaridades
psicológicas. En la literatura juvenil, destacan elementos propios de esta edad
(rebeldía, impulsividad, osadía...) que ayudan al lector a identificarse
fácilmente con el héroe. Además, se utiliza la aventura como argumento, donde
el joven sueña con los ideales del protagonista.
Como hemos dicho antes, la
escolarización del libro infantil es casi la única posibilidad de subsistir
para las editoriales. Esto dio lugar a una reducción en las traducciones ya que
los profesores recomendaban autores que pudieran llevar a los centros escolares
a través de las editoriales.
Finalmente, el espacio del
libro infantil era dentro de la escuela en la biblioteca escolar, donde el
alumno podía señalar sus preferencias. Es decir, el libro se hace objeto de
comercialización, llega de forma rápida a las escuelas y se empiezan a crear
medios de información sobre estas publicaciones. No solamente las revistas
educativas se ocupan de la literatura infantil, sino que se crean otras
publicaciones destinadas a tal ámbito: "Primeras Noticias", CLIJ,
"Platero", "Lazarilllo", "Babar",
"Letragorda"...
Otro aspecto a señalar es el
libro-juego (como por ejemplo la colección "Elige tu propia
aventura"). Este libro se valía para
buscar, desplegar, manipular… y
la creación literaria en CD-ROM constituyó algunas de las novedades más
destacables de los noventa.
Me gusta. Te lo anoto como voluntario.
ResponderEliminar