miércoles, 17 de octubre de 2012


Situación de la literatura infantil y juvenil en España en los años noventa.

En los años 80, se produce un boom en la literatura infantil española, se editaron más de 35.000 libros de literatura infantil. Pero a partir de los 90, este auge se fue frenando lentamente. Según los expertos esto se deben a factores como la crisis económica, el descenso de la natalidad o porque el sector necesitaba un reajuste, ya que aun se publicaba demasiado.

Además, algunos editores y lectores señalaron que se había producido un estancamiento en la creatividad y en la originalidad, así como el mimetismo entre colecciones y autores que cada vez era más marcado. Por tanto, disminuye la calidad en la oferta.

Se produjo también un reajuste en el número de editoriales dedicadas al libro infantil, manteniéndose en el mercado las que se apoyaban en los libros escolares, asegurándose con pocos títulos y bajas tiradas, ya que no tenían competencia.

El álbum ilustrado cayó definitivamente en los noventa, lo que provocó a su vez cierta crisis entre los ilustradores, que tenían que salir de España para realizar libros de gran tamaño.

La influencia de la TV y el marketing se hizo más fuerte en esta década. Aparecen una gran cantidad de productos que o bien acompañan al libro, o el libro aparece entre otros muchos productos: juguetes, videos, cassettes, que conforman un producto único: el pack. Toda esta cultura técnico-científica dio lugar a la aparición del libro documental, generalmente procedente de traducciones inglesas.

Otra cosa muy importante, es la aparición de libros dirigidos a primeros lectores, niños de 0 a 3 años. Además, se consolida la literatura juvenil dirigida a un público entre 13 y 17 años, lo que supuso un fenómeno editorial. Esto se debe al comienzo de la preocupación por la adolescencia como una etapa con peculiaridades psicológicas. En la literatura juvenil, destacan elementos propios de esta edad (rebeldía, impulsividad, osadía...) que ayudan al lector a identificarse fácilmente con el héroe. Además, se utiliza la aventura como argumento, donde el joven sueña con los ideales del protagonista.

Como hemos dicho antes, la escolarización del libro infantil es casi la única posibilidad de subsistir para las editoriales. Esto dio lugar a una reducción en las traducciones ya que los profesores recomendaban autores que pudieran llevar a los centros escolares a través de las editoriales.

Finalmente, el espacio del libro infantil era dentro de la escuela en la biblioteca escolar, donde el alumno podía señalar sus preferencias. Es decir, el libro se hace objeto de comercialización, llega de forma rápida a las escuelas y se empiezan a crear medios de información sobre estas publicaciones. No solamente las revistas educativas se ocupan de la literatura infantil, sino que se crean otras publicaciones destinadas a tal ámbito: "Primeras Noticias", CLIJ, "Platero", "Lazarilllo", "Babar", "Letragorda"...

Otro aspecto a señalar es el libro-juego (como por ejemplo la colección "Elige tu propia aventura"). Este libro se valía para   buscar, desplegar, manipular… y la creación literaria en CD-ROM constituyó algunas de las novedades más destacables de los noventa. 


1 comentario: