sábado, 29 de junio de 2013

REFLEXION BLOQUE IV

En el bloque IV, trabajamos respecto a la lectura literaria y la animación lectora y lo primero que aprendimos, lo cual es la base para entender qué es la lectura, fue a distinguir entre textos literarios y textos no literarios. Ambos son muy importantes en la vida de cada uno de nosotros, ya que los niños deben aprender a leer textos no literarios, porque a lo largo de la vida diaria es necesario leer una serie de textos funcionales (instrucciones, carteles… Y luego, con respecto a los textos literarios, los niños deben aprender a leer textos breves (libros de textos) y textos largos (libros). En cuanto a los textos largos, pueden venir dados por imposición, por elección o relacionando estos dos (mixto).

Además, dentro de la literatura podemos ver dos tipos de lectura: lectura en voz alta, que se utiliza para expresar algo (conviene que esté preparado) y lectura en silencio, la cual es una lectura comprensiva, no expresiva. Es necesario que estos dos tipos de lectura se trabajen por lados diferentes, es decir, es contraproducente juntar las dos lecturas, ya que se rompen los ritmos.

Durante estas clases, pudimos comprender que como maestros debemos conseguir que a los niños les guste la lectura desde el punto de vista afectivo y debemos desarrollar la competencia lectora, expresiva y oral, para que su desarrollo  en este aspecto sea completo.

Entonces, como este bloque se vuelca en la animación a la lectura, la actividad que tuvimos que realizar consistía en realizar actividades para ello basándonos en un libro. El libro que escogí para realizar esta actividad fue “La fea durmiente” libro que Irune nos colgó para nuestra propia biblioteca infantil y que me encantó desde la primera vez que lo leí, por su originalidad con respecto a los libros infantiles. La actividad iba destinada a niños de primero de primaria.

Lo primero que se tiene que tener en cuenta a la hora de realizar actividades de animación a la lectura, es escoger que actividades se propondrán antes, durante y después de la lectura, ya que esto es crucial para animar al niño y para convertir un “no me gusta leer” por las ganas y la ilusión de leer un libro.

En cuento a mi experiencia en las prácticas con respecto a esto, debo decir que no vi en ningún momento que la profesora se dedicara a realizar actividades de animación a la lectura. Existía una biblioteca de aula, pero los niños solo iban allí si terminaban de hacer sus tareas y les sobraba mucho tiempo. Aunque también había biblioteca escolar, de la cual se encargaban algunas madres y los niños elegían un libro por semana, no se realizaban este tipo de actividades, los niños escogían los libros simplemente por el dibujo.

Los alumnos tenían que leer en casa todos los días, pero era el libro de lecturas obligatorio y como he comentado en otras reflexiones, la forma en que tenían que leer luego en clase, a mi entender no era la más adecuada, ya que leían con el profesor de gimnasia o conmigo mientras la profesora explicaba al resto de la clase. Por eso creo que esta lectura no era muy efectiva.

En cuanto a la lectura en voz alta, debo decir que se la profesora pedía muy poco que leyeran en voz alta y lo mismo para la lectura en silencio y en mi opinión esto se debía a las prisas por terminar los contenidos. Es decir, la profesora siempre se ponía un tiempo límite para terminar una unidad y prefería leer ella, para ir más rápido.

Como profesores debemos aprovechar esas ganas intrínsecas de leer que posee el niño, como nos hace ver Daniel Penac en "Como una novela". Todo niño cuando descubre que es capaz de leer siente una gran ilusión por leer  hasta los más mínimo, por eso si los profesores sabemos sacar partido de esto, podremos mantener la ilusion por la lectura en los alumnos.

Me alegra muchísimo haber tenido una profesora como Irune que nos ha enseñado tanto sobre literatura y la animación de la misma, ya que así podré ser una profesora que cree en sus alumnos la pasión por la lectura.

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